07.- Espacios Sociopetos y Sociofugos.

En relación a las consideraciones antes analizadas de las intervenciones de los espacios abiertos urbanos por los habitantes, es conveniente hacer una aproximación a las condiciones que permiten el éxito en cuanto a su ocupación y utilización, ya sea por necesidad cotidiana o por el simple gusto y placer de participar en ellos.

Jan Gehl establece que cuando los ambientes exteriores son de poca calidad (espacios deteriorados) sólo se llevan a cabo actividades estrictamente necesarias, y que cuando los ambientes exteriores son de buena calidad[1] las actividades opcionales y sociales aumentaran; por su parte Edward T. Hall en el libro “la dimensión oculta”[2], hace mención de un estudio realizado por el médico Humphry Osmond, quien establece que existen espacios que tienden a mantener a las personas apartadas unas de otras, denominando este tipo de espacio “sociofugo”, y dando el término de “sociopeto” a aquellos espacios que al contrario, tendían a mantener a las personas reunidas, identificando en este análisis que los espacios que contaban con mejores características funcionales para realizar adecuadamente las actividades contempladas (espacios de buena calidad), en la mayoría de ocasiones correspondía al espacio de tipo “sociofugo”.

Lo anterior lo podemos notar muy claramente en algunas zonas de la Ciudad de México, si hacemos un recorrido por los espacios abiertos urbanos de las colonias Lomas de Chapultepec, Fuentes del Pedregal, o alguna colonial residencial con poder adquisitivo alto, se notará que las actividades en las calles son casi nulas teniendo una duración muy corta. Las actividades necesarias se ven minimizadas por el uso del automóvil, por lo que los habitantes dejan de lado la posibilidad de caminar por sus calles o parques para trasladarse a la parada de autobús, caminar a su escuela, o realizar cualquier actividad necesaria, y aunque siguen utilizando la calle como la vía de tránsito del automóvil, el habitante pierde el contacto directo con el espacio abierto urbano. En cuanto a las actividades opcionales y sociales, toman un factor relativo de uso pero sólo con duraciones cortas (por las mañanas) y con actividades muy restringidas, un ejemplo de estas actividades opcionales y sociales son: el salir a correr por las mañanas, sacar a pasear a la mascota o encontrase con un vecino y tener una corta plática. En este caso si observamos las características de los espacios abiertos urbanos, podemos notar que  son “espacios de buena calidad”, sin embargo pese a estas cualidades los espacios tienden a ser sociofugos.

Calle de la zona de lomas de Chapultepec, pese a que se presentan condiciones favorables para transitar, el espacio no utilizado no es utilizado. Ciudad de México.

Al contrario de lo que pasa en los espacios abiertos urbanos de zonas residenciales de poder adquisitivo alto, las zonas populares de la ciudad, tienen una gran actividad en las tres formas mencionadas por Gehl; las actividades necesarias toman un gran sentido ya que es en éstas donde la mayoría de los habitantes lo deseen o no, se encuentran relacionados directamente entre ellos y con los espacios abiertos urbanos, es entonces cuando el papel del espacio toma otras dimensiones, convirtiéndose en una extensión de la vivienda, la escuela, la oficina, el mercado, etc. La vida social y las actividades opcionales se convierten en parte intrínseca de los espacios, es ahí donde los habitantes se encuentran, discuten, comercian, conviven, juegan, etc.

Es común ver en las zonas populares que los habitantes intervienen los  espacios abiertos urbanos, participando activamente, territorializandolos y apropiándolos en medida que cada uno establece y delimita su espacio, guardando sus distancias con los demás habitantes según sus normas culturalmente establecidas. Por desgracia una gran parte de las intervenciones de los habitantes en las zonas populares, deterioran las condiciones del espacio, aunque no por ello las condiciones de identificación y simbolismo se tienen que ver menoscabadas. Existen casos muy sobresalientes en los que la intervención de los habitantes en los espacios abiertos urbanos junto con un proceso de diseño participativo[3] no sólo ha logrado resolver una cuestión de demandas espaciales mejorando sus condiciones de habitabilidad y funcionamiento, sino que también ha contribuido de manera importante en la construcción del tejido social a través de la inclusión de todos sus habitantes.

Aun cuando el espacio no cuenta con las condiciones optimas para contener un ring y presenciar un espectáculo de lucha, la intervención resultó exitosa en cuanto a la ocupación y utilización del espacio para la actividad. Zona popular, Ciudad de México.

Pese a lo deplorable y a veces hasta infrahumano que puedan parecer las condiciones de espacios abiertos urbanos en muchas zonas populares, mantienen grandes cualidades sociales y culturales, como reflejo de una realidad de gran parte de la ciudad, es por esto que es fundamental entender a fondo las condiciones de diseño particulares de cada espacio, no sólo en lo que se refiere a lo tangible o formal, sino también a aquello intangible, a lo que representa y significa el espacio para los habitantes en una dimensión de identificación simbólica. Un aspecto interesante a analizar de lo que sucede en los espacios abiertos urbanos en las zonas populares, es que en muchas ocasiones cuando a los habitantes se les proporciona un espacio nuevo o recién remodelado, en el cual no fueron tomados en cuenta para su diseño, éstos no procuran el cuidado para su conservación aun cuando su presencia conlleva un beneficio importante para ellos, sino que por el contrario las intervenciones que realizan en estos espacios con buenas condiciones (por lo menos materiales) son más destructivas y con fines vandálicos.

Cabe aclarar que no necesariamente los espacios de buena calidad tienden a ser sociofugos y los de mal calidad a ser sociopetos, existen ejemplos como la zona de la Condesa en la que los espacios abiertos urbanos son de buena calidad y se desarrolla una gama amplia de actividades y usos en estos. “El espacio sociófugo no es necesariamente malo, ni el sociopeto universalmente bueno. Lo deseable es la flexibilidad y la congruencia entre el diseño y la función, para que haya variedad de espacios y la gente se relacione o no según la ocasión.” [4]

Es difícil establecer qué condiciones o no deben tener los espacios abiertos urbanos para ser intervenidos o no por los habitantes, ya que lo que es bueno o correcto para algunos para otros no lo es, es este hecho el que más dificultades representa el diseño particular para cada espacio en el que se dé la integración de todos los habitantes, esta situación tal vez tenga más que ver en la forma en que se entiende y se puede leer el espacio, no solo desde una disciplina urbano arquitectónica, sino desde diferentes disciplinas igualmente importantes en el estudio de los espacios abiertos urbanos.

Es imposible concebir el espacio como una receta y delimitarlo a formas visibles, el espacio abierto urbano es cultura, tradición, presente, futuro y anhelos,  “no se trata de generar una teoría específica de formas especiales sino de hacer un despliegue de la estructura social que permita, entonces sí, entender las características de la “forma social” particular, el espacio urbano y la imagen de la arquitectura de ese espacio y su articulación con otras formas y procesos históricamente dados”[5] es así que el diseño de los espacios abiertos urbanos debe ser un proceso reflexivo y no maquínico, no valen errores a la hora de diseñar cuando lo que está de por medio es la calidad de vida de los habitantes.

El tipo de intervenciones que se den en los espacios abiertos urbanos podrá marcar una tendencia en cuanto a si el espacio presenta condiciones para ser sociofugo o sociopeto, (sin que esto necesariamente tenga que ver con sus condiciones de configuración espaciales) entre mayor gama de actividades existan en el espacio existen mayores posibilidades de que esté sea un espacio sociopeto y en cambio si las actividades son pocas o nulas el espacio tendera a ser sociofugo.

 Jesús Palomares Franco


[1]Buena Calidad del espacio: se refiere a aquellos espacios cuya condiciones básicas para ser habitables (accesibilidad, seguridad, salubridad e imagen urbana.) son optimas, respetando una estructura funcional que logre contener una armonía visual, que no transgreda su contexto, permitiendo el libre tránsito y permanecía de los habitantes en el espacio.

 

[2] Hall. Op. cit. P. 55

[3] Diseño participativo: Tiene como punto de partida, que la construcción de las ideas sobre los modos de habitar es parte de un proceso social, en el cual las determinaciones fundamentales las toman los sujetos mismos a través de su participación en las decisiones cotidianas individuales y colectivas.

Romero, Gustavo y Mesías, Rosendo.  La participación en el diseño urbano arquitectónico en la producción social del hábitat. CYTED. D.F. 2004 P. 56

[4]  Hall. Op. cit. P. 136-137

 [5]  Campos José Ángel. Transformaciones de la arquitectura y la ciudad, estudio de caso: Martínez de la Torre, Ver. Facultad de Arquitectura UNAM. México,  D.F. 1993. p. 1

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Un comentario en “07.- Espacios Sociopetos y Sociofugos.

  1. Resulta bien clave este artículo de ensayo para nuestros laboratorios de tendencias modelados conforme visiones de fractalidad plasmada en las posibilidades de gestión eficaz de sinergias entre fragmentos urbanos ó fragmentaciones sociales de espacios urbanos abiertos.

    Algunos de nuestros intereses (ADN Relacional) en las interacciones con otras disciplinas, en clave de enfoques diferenciales e intersectoriales, reside en los potenciales de sinergia por catalizar entre grupos de interés y comunidades de conocimiento quienes diseñan participativamente entornos amables de diálogo y de proxemia con sintonía en medios-ambientes con sustento en ecosistemas estratégicos cuyas premisas encodifican bucleados de valores naturales biológicos con valores culturales societales.

    Agradecemos retroalimentaciones suyas.

    Felicidades por los análisis e investigaciones en sus plausibles y loables meta-propósitos.

    Con especial admiración,

    Laboratorios Fractalab
    fractalab.com.co
    fractalab.wordpress.com
    laboratorio@fractalab.com.co; laboratoriofractal@gmail.com
    Pereira – Ciudad Región Eje Cafetero – Triángulo del Café
    PCC Paisaje Cultural Cafetero (D.O.) UNESCO Colombia

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